Así es, amigos míos, es duro, pero así es. Resulta que no es que Mario recoja monedas en sus juegos porque éstas sean un elemento básico del Reino Champiñón o porque haya innumerables tiendas en las que gastarlas… según declaró el propio Miyamoto, iban a ser frutas lo que Mario recogiese, pero quisieron que fuera algo que atrajese lo más posible al jugador, y pensaron en la avaricia innata que sin duda compartirían la mayoría de los usuarios, por lo que brillantes y sonoras monedas serían el obsequio perfecto al que el jugador no fuese capaz de resistirse, y se lanzase a ellas con avidez:
“Cuando pensábamos en algo que a cualquier persona le llamara la atención y diga “Definitivamente quiero eso”, llegamos a la conclusión: “Sí, debería ser dinero…”- Shigeru Miyamoto.
Pues eso, que el fontanero podía haber recogido frutitas como en el Adventure Island o muchos otros plataformas que se me vienen a la cabeza, pero en Nintendo estimaron que “podría confundir a los usuarios y hacer que las evitasen“… vamos, como al crío cuyos padres quieren que coma un plátano y él se emperra en un pastel o similares. Desde la compañía nipona no confiaron en los sanos hábitos alimenticios de sus jugadores, pero no dudaron en pensar que el dinero contante y sonante sería un elemento mucho más poderoso (hoy en vez de Super Mario le pegaría a Super Iwata y todo).
El caso es que aquella decisión pudo cambiar en cierto modo la historia de la franquicia. ¿Hubiesémos jugado menos entregados recogiendo piñas o melocotones?, ¿Qué fruta hubiéseis puesto vosotros?, ¿Qué sería de Mario sin el mítico sonido de recoger monedas?…
Vía: DSWii
Fuente: PixFans
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